El geositio Sillón del Diablo, dentro del Geoparque Mundial de la UNESCO Kutralkura.
Jacques Phillippes Truan Laffont
Licenciado en Agronomía. UACH
Ingeniero Agrónomo. UACH
Diplomado en Gestion de Empresas. UA
Lider Ambientar UM
El geositio Sillón del Diablo, ubicado en la comuna de Lautaro dentro del Geoparque Mundial de la UNESCO Kutralkura, es una de las paradas más singulares del parque. A diferencia de los grandes e imponentes volcanes del sector cordillerano, este sitio destaca por revelar cómo el volcanismo antiguo modeló los valles interiores y el llano central de la Región de La Araucanía.
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Afloramiento basáltico del geositio Sillón del Diablo. Fuente: Geoparque Kütralkura |
El Sillón del Diablo no es una roca aislada, sino el afloramiento expuesto de una colada de lava prehistórica. Físicamente, destaca por ser una estructura de roca basáltica con una cavidad natural que asemeja un gran asiento o sillón.
Origen y Composición.
Antecedentes Históricos y Culturales
1. El Significado Cultural y Mitológico
2. Integración al Geoparque Kutralkura
Litología: Está compuesto por basalto, una roca ígnea volcánica de color oscuro, rica en hierro y magnesio. Mecanismo
Mecanismo de formación: Proviene de un vulcanismo fisural o de la expansión de coladas de lava de gran alcance asociadas al Complejo Volcánico Llaima o a centros de emisión antiguos del Pleistoceno. Estas lavas avanzaron hacia el poniente, encauzándose por las depresiones y paleocauces (antiguos cursos de ríos) hasta enfriarse en lo que hoy es la zona de transición hacia el valle central.
Disyunción Columnar y Erosión: Al enfriarse la lava, el material se contrajo y generó fracturas verticales conocidas como disyunción columnar (estructuras en forma de prismas). Con el paso de miles de años, la meteorización química y la erosión fluvial desgastaron las zonas más débiles de la roca, dejando al descubierto este bloque endurecido y esculpiendo la particular morfología que simula un respaldo y posabrazos.
El valor de este geositio no radica únicamente en sus características físicas, sino en el profundo arraigo que posee en el patrimonio inmaterial local, fusionando la cosmovisión territorial con leyendas de la época colonial y republicana.
En la tradición oral rural de la zona, el nombre Sillón del Diablo surge como una forma de explicar formaciones geológicas inusuales que salían de la norma paisajística del llano, con una data que fluctúa entre 3 millones de años hasta los 1.700.000.- años antes del presente.
Leyendas Locales: Los relatos populares coloniales y del siglo XIX señalaban que el mismísimo Diablo utilizaba este promontorio rocoso como asiento para vigilar el valle, descansar durante las noches o pactar con jinetes solitarios.
Sincretismo y Toponimia: Para las comunidades mapuche del territorio, las rocas singulares o mura suelen ser espacios de respeto vinculados a las fuerzas de la naturaleza (vulkán o la fuerza del fuego y la tierra). La denominación asociada al "Diablo" refleja el posterior sincretismo cultural tras la llegada de colonos y misioneros, quienes tendían a asociar formaciones rocosas oscuras y de aspecto abrupto con figuras del imaginario católico.
Históricamente, el sitio formaba parte de predios agrícolas de visibilidad eminentemente local. Sin embargo, tras la creación del Geoparque Kutralkura y su posterior validación por la UNESCO, el Sillón del Diablo fue categorizado formalmente como geositio.
Esta figura busca proteger el afloramiento del avance urbano o de la explotación como cantera de áridos, transformándolo en un punto de interés científico, educativo y de turismo sustentable para la comuna de Lautaro, rescatando el valor del vulcanismo que conectó la alta cordillera con el valle central.
Dato Clave de Acceso: Al encontrarse en el área poniente del geoparque (zona de Lautaro), sirve como un hito de bienvenida que demuestra que la influencia geológica de los volcanes de La Araucanía se extiende mucho más allá de las altas cumbres andinas.
El geositio Sillón del Diablo, ubicado en la comuna de Lautaro, es una de las paradas más singulares del Geoparque Mundial de la UNESCO Kutralkura. A diferencia de los imponentes volcanes de la cordillera, este sitio revela cómo el volcanismo antiguo modeló los valles interiores de la Región de La Araucanía.
Vamos a explorar este lugar desde sus dos grandes dimensiones:
La perspectiva geológica: Descubrir cómo una colada de lava prehistórica del complejo volcánico Llaima avanzó por el valle, se enfrió y fue esculpida por los elementos hasta tomar la forma de un gran asiento basáltico. Para entender este geositio, imaginemos que viajamos miles de años al pasado. Todo comenzó con una gran erupción. Una masa de lava líquida y ardiente (específicamente basalto, un tipo de roca volcánica oscura y rica en hierro) viajó desde las alturas del Complejo Volcánico Llaima o centros emisores cercanos. Esta colada de lava avanzó por los valles, rellenando las depresiones del terreno hasta detenerse en lo que hoy es Lautaro. A partir de ahí, ocurrieron dos procesos geológicos clave que le dieron su forma actual:
Enfriamiento y Contracción (Disyunción Columnar): Al enfriarse la lava, el material se encogió y se fracturó de forma vertical, creando columnas de roca con formas geométricas (prismas), similares a las que se ven en los famosos Prismas Basálticos o en la Calzada del Gigante, pero a una escala local.
Erosión y Meteorización: Durante milenios, el agua de los ríos, la lluvia y el viento atacaron las partes más débiles y fracturadas de esta colada de lava. Desgastaron los bordes, pero dejaron intacto este bloque central más resistente, esculpiendo esa forma tan particular de "asiento" con respaldo.
Pensando en que la lava venía bajando desde la alta cordillera (donde está el volcán Llaima) hacia el valle central (donde está Lautaro). La colada de lava basáltica se detuvo y se acumuló en esa zona debido a una combinación de geometría del terreno y enfriamiento:
Cambio de pendiente (La "frenada" topográfica): Al salir de las laderas empinadas del complejo volcánico y entrar al valle central, el terreno se volvió casi plano. Sin la fuerza de la gravedad empujándola cuesta abajo, la lava perdió velocidad rápidamente.
Pérdida de calor y viscosidad: A medida que avanzaba la lava, se alejaba de su fuente de calor y se exponía al aire y a la humedad del ambiente. Al enfriarse, pasó de ser un fluido pastoso a volverse un material extremadamente viscoso (espeso), hasta que simplemente ya no tuvo la energía térmica para seguir moviéndose.
Interacción con la hidrografía antigua: La zona de Lautaro está marcada por la presencia de ríos (como el río Cautín). Cuando la lava se topó con antiguos cursos de agua o terrenos más húmedos, el enfriamiento en la base y el frente de la colada fue aún más rápido, actuando como un "freno hidráulico" natural que hizo que el material se amontonara y se solidificara en bloques masivos.
Ahora que comprendemos cómo llegó esta masa de roca líquida hasta el valle y por qué se congeló allí, podemos dar el salto al segundo aspecto de este lugar.
La perspectiva histórica y cultural: Explorar las leyendas rurales sobre pactos coloniales, la vigilancia del valle y cómo la cosmovisión mapuche y el sincretismo religioso local dieron forma a su nombre actual. Perfecto Vamos a adentrarnos en las historias y el misticismo que rodean al Sillón del Diablo.
Cuando los habitantes de la zona y los viajeros de los siglos XIX y XX se encontraban con esta extraña roca negra en medio del paisaje plano de Lautaro, la ciencia geológica aún no era muy conocida por todos. Para explicar su forma tan perfecta de asiento, nacieron relatos que mezclaban la tradición rural, la mitología y el choque cultural.
Aquí te presento los tres antecedentes históricos y culturales más importantes de este geositio:
La Leyenda del Vigilante: el color oscuro del basalto y las formas angulares y geométricas de la roca (las columnas) ayudaron a que la gente imaginara historias relacionadas con el "Diablo" en lugar de asociarlo a algo positivo o celestial
Las historias populares de la época colonial decían que el mismísimo Diablo utilizaba este promontorio de piedra como su trono personal. Se contaba que se sentaba allí por las noches para vigilar el valle, planear fechorías o esperar a jinetes solitarios para ofrecerles pactos a cambio de sus almas.
El Sincretismo Religioso: Para el pueblo mapuche que habitaba originalmente el territorio, las formaciones rocosas singulares o mura no eran malignas, sino lugares que concentraban las fuerzas de la naturaleza (vulkán o la energía de la tierra). Sin embargo, con la llegada de los colonos y los misioneros católicos, muchas de estas estructuras naturales "extrañas" o oscuras fueron asociadas con el demonio del imaginario cristiano, cambiando la forma de nombrarlas.
De Cantera Olvidada a Geositio Protegido: Durante mucho tiempo, este lugar estuvo en terrenos agrícolas privados y corrió el riesgo de ser destruido para usar su piedra basáltica en la construcción de caminos (como cantera). Su historia dio un vuelco total cuando científicos y la comunidad local lo rescataron, integrándolo al Geoparque Mundial de la UNESCO Kutralkura para proteger su valor patrimonial.
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